La historia de España engloba un periodo comprendido desde la prehistoria en la península ibérica y la posterior fundación de la Hispania romana, hasta el contemporáneo Reino de España.
Las catedrales de España son los templos católicos donde el obispo diocesano tiene su sede, su cátedra, y que están situados en territorio español. Son parte del Patrimonio Histórico Español y poseen gran valor histórico, religioso y arquitectónico. Durante siglos, conformaron las ciudades convirtiéndose en su referente. Así se señala en el Plan Nacional de Catedrales que pretende proteger y conservar 96 templos, entre catedrales, concatedrales, antiguas catedrales y una iglesia significativa: la Sagrada Familia de Barcelona.
Estos templos tienen grandes dimensiones y precisaron enormes recursos para su construcción. Habitualmente su edificación se extendió a varios siglos, por lo que suelen ser el resultado de distintas épocas y estilos arquitectónicos.
El comienzo de la construcción se hacía por la cabecera del templo y se consagraba el altar mayor para la celebración del culto. Después se continuaba con el crucero y las naves. Así los estilos más tardíos (barroco y neoclásico) se desarrollaron con la edificación muy avanzada, y dada la necesidad de mantener el estilo arquitectónico del proyecto primitivo, los arquitectos de los estilos tardíos las ampliaron diseñando estancias completas y fachadas nuevas, para proyectar con mayor libertad y sin condicionantes.
La construcción se financiaba bien con recursos de la diócesis a través del cabildo, o con recursos del obispo, o con aportaciones reales o con donaciones de los fieles. Por tanto a mayor diócesis y más significación de la ciudad correspondía habitualmente una catedral más importante.
Románico español, Románico hispánico o Románico peninsular son denominaciones bibliográficas para designar la división espacial del arte Románico que corresponde a los reinos hispano-cristianos de la Península Ibérica en los siglos XI y XII. No obstante, sus rasgos estilísticos son en lo esencial comunes con el Románico europeo, y en lo particular diferenciados entre las distintas zonas en que suele subdividirse. La mitad sur de la Península carece de arte Románico, dado que se mantuvo bajo el dominio musulmán (arte andalusí). El Románico de la zona central de la Península es escaso y tardío, sin prácticamente presencia al sur del Ebro y el Tajo; siendo el tercio norte peninsular la zona donde se concentran los edificios románicos. En atención al hecho de que el Románico se introduce en la Península de Este a Oeste, a efectos de su estudio, la delimitación regional se hace siguiendo la misma dirección: en "reinos orientales" (los reinos o territorios pirenaicos: Románico catalán, Románico aragonés y Románico navarro), y "reinos occidentales" (Románico castellano-leonés, Románico asturiano, Románico gallego y Románico portugués).
El primer Románico o Románico lombardo tiene sobre todo presencia en Cataluña, mientras que el Románico pleno se difundió a partir de las fundaciones de la orden de Cluny siguiendo el eje del Camino de Santiago. El Tardorrománico se prolonga en el siglo XIII, especialmente en construcciones rurales.
La historia del arte es una disciplina de las ciencias sociales que estudia la evolución del arte a través del tiempo.
Entendido como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con finalidad estética o comunicativa, a través del que expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, el arte emplea diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. La historia del arte, como disciplina académica y entorno institucional (museos, mercado del arte, departamentos universitarios, producciones editoriales) se suele restringir a las denominadas artes visuales o plásticas (esencialmente a pintura, escultura y arquitectura), mientras que otras artes son más específicamente objeto de estudio de otras disciplinas claramente delimitadas, como la historia de la literatura o la historia de la música, siendo todas ellas objeto de atención por la denominada historia de la cultura o historia cultural, junto con las historias sectoriales enfocadas a otras manifestaciones del pensamiento, como la historia de la ciencia, la historia de la filosofía o la historia de las religiones. Campos de conocimiento estrechamente relacionados con la historia del arte son la estética y la teoría del arte.
El romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido (Gran Bretaña e Irlanda del Norte) a finales del siglo xviii como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se manifiestan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.
Se desarrolló en la primera mitad del siglo xix, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a otros países. Su vertiente literaria se fragmentaría posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Posromanticismo, del cual derivó el llamado Modernismo hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo xx, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.